lunes, 5 de abril de 2010

Silvestre: “Acá se está cumpliendo el objetivo”

El partido empezó mucho antes que las 17. El juez de la quiebra de Talleres, Saúl Silvestre, arribó ayer a la cancha acompañado por su padre y su hijo. Pero, antes, el magistrado recorrió con el fiduciario Daniel Ruffener las inmediaciones del Chateau. Corroboraron ambos el ingreso del público y los controles de los accesos. Silvestre ingresó a la cancha cuando ya la T ganaba 1-0. “Sí, estamos las tres generaciones juntas. Hemos venido por una victoria, ojalá”, deseó mientras el equipo ya jugaba ante Central Córdoba. “Recorrimos y chequeamos que todo esté en orden. Se detectaron entradas falsas”, recalcó Ruffener. El juez pudo palpar también la realidad de un Talleres que convoca, que mete mucha gente. Y dijo respecto al tema de los ingresos. “Yo he visto que se ha trabajado bien en los ingresos. Por ahí no es tanto como se mencionó. Sabemos que se han cometido irregularidades, pero en líneas generales se ha podido llevar un mejor control de esta situación”, expresó a Día a Día.

Con el 2-0 al cabo del primer tiempo, para todos era una tranquilidad suprema. Silvestre estuvo junto al presidente de la Fundación Azul y Blanco, Ernesto Salum. También dialogó con el empresario Hugo Bertinetti, un asiduo colaborador. Mientras, Miguel Srur (ver aparte) se mantuvo a un costado y fue otra de las novedades en su retorno al palco. Los integrantes del órgano fiduciario y algunos miembros de la Fundación también vivieron una tarde que iba mejor de lo que terminó. El partido se tensaba más y el juez sumó algunos conceptos.

–¿Qué lectura hace de este proceso que lleva Talleres?
–Me parece que hay cosas para seguir corrigiendo. Pero se está trabajando muy bien en todo sentido. La colaboración del grupo que apoya a Talleres es importante. Estamos en consonancia con los pasos que se vienen dando (autorizó la construcción del gimnasio en el predio y reformas en la pensión). Acá se está cumpliendo el objetivo.

–¿Y en al día a día del club?
–Vamos muy bien. La funcionalidad de cuando estaba gerenciado no cambió prácticamente en nada. El club funciona con normalidad en todos los órdenes y se está trabajando muy bien en el sostenimiento de su realidad. Esperamos que se puedan concretar algunas cosas más que traiga un oxígeno importante.

–En ese sentido, ¿cuándo se cierra el pago con Petrone (el empresario debe devolver una cifra cercana a los 14 millones de pesos)?
–Estamos muy cerca de llegar a un acuerdo definitivo con Petrone. Lamentablemente se frenó (supuestamente se había arreglado por 10 millones pagaderos en cuotas, pero Petrone habría terminado ofreciendo 7) y ahora estamos a punto de acordar. Esta semana se puede llegar a cerrar un acuerdo definitivo.

Ese dinero traerá, mensualmente (si se abona en cuotas), plata que ingresará para acumularse en los proyectos de distribución que tiene planeado llevar a cabo el Órgano Fiduciario para ir saldando el pasivo. Teniendo en cuenta que el tiempo que queda (hasta 2014) para levantar la quiebra, la necesidad de un ascenso también traerá más calma a las arcas del club. Sin embargo, el apoyo externo se profundizaría en un futuro inminente y eso hace pensar que el club podría continuar funcionando de la misma manera.

–¿Gerenciamiento es una palabra que no corre más en Talleres?
–Es muy difícil. Fíjese que queda muy poco tiempo, algunos años para tratar de levantar la quiebra del club. Seguramente que para un eventual negocio el plazo no cierra, no es conveniente para un oferente. Nosotros seguimos trabajando como hasta el momento. Creo que se están haciendo bien las cosas. Vamos a seguir de cerca este proceso y atentos a lo que surja deportivamente.

–¿Qué sucedió con la formación del Comité de Socios?
–Hay que analizar. No podemos tener un comité integrado por hinchas que no tiren para el mismo lado. Si hay peleas o diferencias personales entre quienes los integren no tendría sentido su conformación.

Corrían los minutos y a Talleres se le esfumaba el triunfo. El empate llegó sobre los minutos que se evaporaban. “¡¿Podés creer?! No pueden haber empatado...”, dijo Silvestre pasándose la palma de la mano sobre el pelo y reiteró: “Qué macana, cómo llegaron a empatar”. Tampoco perdió de vista algunas botellas que volaron de la misma zona del palco, más abajo. “Eso está mal, esos hinchas no pueden hacer eso. Es un daño tremendo si le embocan un botellazo a algún jugador. Eso también afecta a lo institucional, esas cosas no pueden pasar”, reiteró el juez, que se retiraba con su padre y su hijo, saludando a los fiduciarios, pensando que en Talleres el trabajo que queda es más arduo todavía.


Fuente: Día a día.